La secuela de La momia con Tom Cruise se entiende mejor si se mira como un intento de reinicio que como una continuación cerrada. En esta guía aclaro qué era la película de 2017, por qué no llegó una segunda parte y qué proyecto sí sigue vivo dentro de la franquicia en 2026. También separo la versión de Cruise de la saga original para evitar la confusión más común.
Lo esencial antes de hablar de una secuela
- La película de 2017 no continuaba la trilogía de Brendan Fraser: era un reboot pensado para abrir una nueva etapa.
- No existe una segunda película de Tom Cruise confirmada ni un plan oficial activo para retomarla.
- El proyecto nació para lanzar el llamado Dark Universe, pero esa estrategia se frenó tras el resultado de la cinta.
- La recepción crítica fue floja y el rendimiento comercial no bastó para sostener una franquicia tan ambiciosa.
- En 2026, lo que sí avanza es otra entrega de la saga clásica, la de Brendan Fraser y Rachel Weisz, no la de Cruise.

Qué era realmente la película de 2017
Yo no la describiría como una secuela, sino como un reinicio con aspiraciones de universo compartido. La película de 2017 colocaba a Tom Cruise en el papel de Nick Morton y usaba a la Momia como punto de partida para conectar con otras criaturas clásicas de Universal, algo que se notaba en la presencia de Russell Crowe como el doctor Jekyll.
| Aspecto | Lo que parecía | Lo que realmente era |
|---|---|---|
| Continuidad | La siguiente entrega de una saga ya consolidada | Un reinicio independiente |
| Objetivo | Cerrar una historia y abrir otra | Arrancar el Dark Universe |
| Protagonista | Un héroe con recorrido previo en la franquicia | Nick Morton como nuevo centro de la acción |
| Final | Una puerta abierta a más películas | Una puerta entreabierta, pero no una secuela asegurada |
Ese matiz importa mucho. Cuando una película se diseña para levantar una franquicia, el espectador suele esperar una continuidad clara, pero aquí el enfoque era otro: mezclar aventura, fantasía oscura y un arranque de mitología monstruosa. Por eso tanta gente habla de “la momia de Tom Cruise” como si fuera una segunda parte, cuando en realidad fue un nuevo comienzo con otra lógica narrativa. Y esa diferencia explica bastante de lo que vino después.
Por qué no llegó la segunda parte
La respuesta corta es simple: la película no convenció lo suficiente como para justificar la franquicia. Según Box Office Mojo, recaudó 409,2 millones de dólares en todo el mundo, con 80,2 millones en Estados Unidos y un presupuesto de 125 millones. Sobre el papel suena a cifra potente, pero en una producción de este tamaño el coste total de producción, marketing y distribución deja mucho menos margen del que parece.
La crítica tampoco ayudó. El consenso fue claramente negativo y la película quedó con una valoración agregada muy pobre, algo que pesa muchísimo cuando el estudio quiere convertir una película en la primera pieza de un universo más grande. Si la base no funciona, la ampliación se vuelve arriesgada.
| Factor | Qué significó | Impacto real |
|---|---|---|
| Recepción crítica | La película no logró entusiasmar | Difícil vender una continuación con confianza |
| Presupuesto | 125 millones de dólares antes de marketing | La rentabilidad necesitaba mucho más recorrido |
| Recaudación global | 409,2 millones de dólares | Correcta para una aventura aislada, insuficiente para una gran saga |
| Estrategia de estudio | El Dark Universe debía arrancar con esta película | Al fallar el punto de partida, el plan completo perdió sentido |
En España también dejó una marca visible, con algo más de 9,4 millones de dólares de recaudación. Eso demuestra que la idea interesó en varios mercados, pero el problema no era solo abrir bien fuera de Estados Unidos; era convencer de que la historia merecía crecer. Y cuando ese soporte falla, la supuesta secuela deja de ser un plan y pasa a ser una posibilidad muy remota.
Con ese contexto, la historia de la continuación se vuelve menos misteriosa y más lógica: no faltó solo una mejor taquilla, faltó la sensación de que Universal tenía una base sólida para seguir construyendo encima.
Qué habría podido contar una continuación de Tom Cruise
Aquí conviene ser prudente, porque no hubo una sinopsis oficial pública de esa hipotética segunda película. Aun así, por cómo terminaba la cinta, es razonable pensar que la secuela habría seguido a Nick Morton como un personaje marcado por el poder de Ahmanet, ya más cerca de la figura de anti-héroe que de la del aventurero clásico.
Si yo tuviera que imaginar la dirección creativa, diría que el siguiente paso habría sido uno de estos:
- Profundizar en la maldición o transformación de Nick Morton.
- Recuperar a Ahmanet como amenaza principal o dejar su legado como motor de otra entidad.
- Usar al doctor Jekyll como puente hacia más monstruos de Universal.
- Aumentar el peso del universo compartido y restar autonomía a la historia.
Y ahí está el riesgo. Cuando una secuela nace más para conectar piezas que para contar una historia completa, suele perder personalidad. Yo creo que ese era el gran dilema de la franquicia: podía convertirse en una saga monstruosa más amplia, sí, pero también corría el peligro de volverse una colección de guiños sin una columna vertebral fuerte. Esa tensión explica por qué el plan quedó tan tocado después.
Lo importante es entender que lo que había sobre la mesa era una hipótesis de franquicia, no una segunda película ya encaminada con fecha y guion cerrados. Y eso nos lleva a la situación actual, que es donde muchas búsquedas se confunden de verdad.
En qué punto está la saga en 2026
A día de hoy no existe una “La momia 2” de Tom Cruise en desarrollo público. Lo que sí ha movido Universal es otra línea de la saga: Variety informó en 2026 de que la compañía avanza con una nueva entrega de la franquicia clásica, con Brendan Fraser y Rachel Weisz de vuelta y estreno previsto para 2028. Esa película pertenece a la continuidad que arrancó en 1999, no al reinicio de 2017.
Esto aclara la confusión central. Cuando alguien habla hoy de una nueva Mummy, puede estar refiriéndose a dos cosas distintas:
- La secuela que nunca prosperó del reboot con Tom Cruise.
- La nueva película de la saga original con Fraser y Weisz.
Son caminos distintos, con tonos distintos y con expectativas muy diferentes. La de Cruise estaba pensada para consolidar un universo más oscuro y más conectado; la de Fraser apunta más a una aventura fantástica de regreso a personajes queridos. No es un detalle menor, porque cambia por completo lo que puedes esperar de cada proyecto.
Si alguien busca una respuesta breve y útil, esta es: no, no hay una continuación confirmada de la versión de Tom Cruise, y lo que sí existe pertenece a otra rama de la franquicia. Conviene tenerlo claro para no mezclar titulares que hablan de universos distintos.
Lo que merece la pena rescatar hoy de esta versión
Si yo tuviera que valorar esta película con la distancia de 2026, diría que su mayor problema no fue la idea de monstruos y arqueología, sino la falta de una identidad más redonda. Tiene momentos de espectáculo, una premisa fácil de vender y un reparto con peso, pero nunca termina de encontrar el equilibrio entre aventura, terror y arranque de saga.
Por eso, cuando vuelves a ella con la idea de buscar una “segunda parte”, la lectura más honesta es otra: mírala como una pieza aislada de un plan que no cuajó. Si te interesa Tom Cruise, la propuesta funciona como entretenimiento de gran estudio. Si lo que buscas es una franquicia cerrada, con evolución clara y secuela natural, aquí vas a encontrar más intención que resultado.
Y ese es, al final, el valor práctico de entender bien esta historia: saber distinguir entre una película que prometía abrir una gran saga y una franquicia que hoy, en la práctica, sigue otro camino. Si te apetece, la mejor forma de seguir explorando este mundo es comparar esta versión con la de 1999, porque ahí se ve con mucha más claridad por qué una funcionó como saga y la otra se quedó en intento.