Hay películas que envejecen y otras que parecen viajar en el tiempo con su propia nave espacial. El quinto elemento, dirigida por Luc Besson, pertenece claramente al segundo grupo: una aventura de ciencia ficción ambientada en el siglo XXIII que mezcla acción, humor, romance y un diseño visual todavía reconocible. Aquí repaso su argumento, personajes, estilo, puntos fuertes y las razones por las que sigue siendo una película imprescindible para cualquier aficionado al cine fantástico.
Una aventura espacial que sigue funcionando por su personalidad
- Estreno: llegó a los cines en 1997.
- Director: Luc Besson, también responsable de León: El profesional.
- Reparto principal: Bruce Willis, Milla Jovovich y Gary Oldman.
- Ambientación: un futuro del siglo XXIII lleno de vehículos voladores, megaciudades y viajes interplanetarios.
- Mejor virtud: combina espectáculo, humor y una estética única sin intentar parecerse demasiado a otras sagas.

Qué película es y por qué sigue llamando la atención
La película es una producción francesa de ciencia ficción y acción estrenada en 1997, con una duración aproximada de 126 minutos. Su historia transcurre en un futuro urbano y caótico, donde la humanidad depende de una antigua profecía para evitar una amenaza capaz de destruir toda la vida.
| Dato | Información |
|---|---|
| Dirección | Luc Besson |
| Género | Ciencia ficción, acción, aventura y comedia |
| Estreno en España | 30 de mayo de 1997 |
| Duración | 126 minutos aproximadamente |
| Reparto destacado | Bruce Willis, Milla Jovovich, Gary Oldman e Ian Holm |
Lo que la diferencia de muchas superproducciones es que no busca ser solemne. Hay persecuciones, explosiones y una amenaza cósmica, pero también taxis voladores, presentadores de televisión desquiciados y villanos con una teatralidad casi operística. Su identidad visual pesa tanto como el argumento, y ahí está una buena parte de su encanto.
De qué trata sin destripar el final
La historia comienza con la llegada de Leeloo, una joven misteriosa que aparece en la vida de Korben Dallas, un antiguo militar convertido en taxista. Su encuentro pone en marcha una carrera contrarreloj para reunir cuatro piedras elementales y descubrir el papel que desempeña el quinto elemento frente a una fuerza maligna.
Korben no es el héroe clásico que parte en busca de una misión gloriosa. Es un personaje cansado, irónico y bastante desorientado, arrastrado a una aventura que le queda enorme. Precisamente por eso funciona tan bien: Bruce Willis aporta una mezcla de dureza y desconcierto que evita que el protagonista se convierta en un simple salvador de manual.
La película explica su mitología de forma sencilla, sin convertirla en un catálogo de nombres imposibles. Los elementos funcionan como una regla narrativa clara: tierra, agua, aire y fuego representan la estructura del ritual, mientras que Leeloo introduce la dimensión humana y espiritual que completa el conflicto.
Los personajes que sostienen el espectáculo
Leeloo y la energía de Milla Jovovich
Leeloo es mucho más que la figura misteriosa que necesita ser protegida. Al principio parece vulnerable porque desconoce el mundo moderno, pero pronto demuestra una fuerza física y emocional extraordinaria. Milla Jovovich combina fragilidad, ferocidad y curiosidad con una interpretación muy física, apoyada en gestos, movimientos y un lenguaje inventado para el personaje.
Korben Dallas y el héroe accidental
Dallas representa una tradición muy reconocible del cine de acción, aunque con un matiz importante. No es un líder perfecto ni un aventurero entusiasta, sino un hombre golpeado por su pasado que intenta sobrevivir sin complicarse demasiado. Su química con Leeloo impulsa la película y aporta el componente emocional que evita que todo se reduzca a una sucesión de escenas espectaculares.
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Zorg y el caos convertido en villano
Gary Oldman interpreta a Jean-Baptiste Emanuel Zorg como un empresario elegante, cruel y completamente imprevisible. Su villano no intimida por ser realista, sino por comportarse como alguien que disfruta del poder, la tecnología y la destrucción. La exageración es deliberada y encaja con el tono de cómic de la película.
También merece una mención especial Ruby Rhod, interpretado por Chris Tucker. Su presencia divide opiniones, pero para mí cumple una función clara: llevar el exceso de este universo hasta el límite y convertir cada aparición en una descarga de energía nerviosa.
El diseño visual que convirtió la película en un icono
La estética nació de una colaboración especialmente potente entre Luc Besson y el diseñador Jean-Paul Gaultier. El resultado mezcla uniformes imposibles, colores saturados, arquitectura futurista y moda de pasarela. El vestuario no decora el mundo, lo define: cada personaje parece pertenecer a una sociedad distinta dentro del mismo futuro.
La ciudad del siglo XXIII tampoco se presenta como un lugar limpio y ordenado. Es vertical, abarrotada y ruidosa, con tráfico aéreo, anuncios gigantes y edificios que parecen crecer unos encima de otros. Esa visión sigue resultando atractiva porque no imagina el futuro como una simple colección de pantallas, sino como una evolución exagerada de los problemas urbanos actuales.
El episodio de Fhloston Paradise refuerza esa apuesta visual. El crucero espacial funciona como un escenario de lujo, turismo interplanetario y espectáculo televisivo, pero también como una trampa narrativa. La actuación de la Diva Plavalaguna y la música de Eric Serra son dos de los momentos que mejor resumen la ambición artística del filme.
Qué funciona y qué puede hacerse cuesta arriba
Su mayor acierto es la mezcla de géneros. La película puede pasar de una persecución a una escena romántica, de una broma absurda a una amenaza apocalíptica, sin perder del todo su ritmo. No intenta ser ciencia ficción dura, así que conviene verla como una fantasía espacial de cómic y no como una predicción tecnológica rigurosa.
- Funciona muy bien: el diseño de producción, la música, el reparto protagonista y las escenas de acción.
- Puede dividir: el humor exagerado, especialmente en las intervenciones de Ruby Rhod.
- Ha envejecido mejor: la dirección artística y el vestuario, que siguen siendo fáciles de reconocer.
- Ha envejecido peor: algunos efectos digitales y ciertos estereotipos propios del cine comercial de los años noventa.
Yo recomendaría verla con la mentalidad adecuada. Si se espera una película contenida, científica y realista, probablemente decepcionará. Si se acepta como una aventura barroca, colorista y deliberadamente excesiva, sus decisiones más extrañas se convierten precisamente en parte de la diversión.
¿Merece la pena verla en 2026?
La respuesta corta es sí, sobre todo si se disfruta del cine de género con personalidad. Aunque algunas referencias visuales y tecnológicas pertenecen claramente a los años noventa, la película conserva una cualidad que muchas producciones actuales pierden: parece creada por alguien con una visión concreta, no ensamblada a partir de tendencias.
También es una buena puerta de entrada para espectadores jóvenes que conocen la ciencia ficción principalmente por franquicias más serias o universos compartidos. Su duración es razonable, el conflicto se entiende con facilidad y cada pocos minutos aparece una idea visual nueva.
La disponibilidad en plataformas cambia con frecuencia según el catálogo español, así que conviene comprobarla justo antes de organizar el visionado. En cualquier caso, merece buscar una edición con buena imagen y sonido, porque la fotografía, el diseño sonoro y la música tienen un peso enorme en la experiencia.
La razón por la que esta aventura aún tiene algo que decir
La película sigue viva porque no depende únicamente de sus efectos ni de la nostalgia. Su propuesta defiende que la imaginación puede ser desordenada, divertida y excesiva sin dejar de tener corazón. En una época de universos calculados al milímetro, su mayor superpoder es la libertad creativa.
Mi recomendación es verla como una pieza de cine fantástico con personalidad propia, aceptar sus excesos y prestar atención a los detalles de su mundo. Puede que no todo haya envejecido igual, pero cuando Leeloo, Dallas y el resto del equipo se ponen en marcha, la película todavía consigue algo muy difícil: que el futuro parezca extraño, peligroso y tremendamente entretenido.